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Un breve resumen de la situación actual de COVID-19 en la cultura del trabajo

El efecto de la pandemia en el mercado inmobliario comercial de España

Actualmente, los propietarios e inquilinos se encuentran en la situación que nadie habría previsto al entrar en el 2020. Los impactos del Coronavirus continúan sintiéndose dentro de los países y a través de las fronteras. Es cierto que, con la pandemia en curso, numerosas empresas de diferentes tamaños tienen que ajustar sus formas de trabajar rápidamente.

Esta situación está forzando la cultura de la digitalización y, gracias al progreso tecnológico, los aspectos del trabajo a distancia son significativamente más fáciles. La tecnología está permitiendo a muchas empresas seguir funcionando. Durante los últimos meses, tanto los empleadores como los empleados han mostrado la pasión por mantenerse conectados, y la apertura para realizar tareas de diferentes maneras.
Sin embargo, aunque a las personas se les ofrece una serie de herramientas para llevar a cabo las tareas, mantener la información y gestionar los procesos de trabajo, no todos están emocionalmente preparados para tales cambios. Los individuos carecen de socialización, compromiso corporativo, eventos de construcción de equipos, etc.

Sin embargo, el impacto de la pandemia no se limita al sistema de trabajo y las relaciones entre colegas. El mercado inmobiliario comercial es otro sector que ha cambiado significativamente su comportamiento y rendimiento durante estos tiempos difíciles para la economía mundial.

Los inmuebles comerciales de España y la pandemia | Hechos y pronósticos

España fue uno de los primeros países del mundo en entrar en cuarentena. Las actividades empresariales de la mayoría de los negocios fueron congeladas, mientras que todas las personas fueron instadas a quedarse en casa. Si alguien no obedecía las reglas sin una excusa válida para ello, se esperaba que pagara 600 euros de multa.

Las circunstancias de la pandemia han cambiado significativamente el comportamiento del consumidor en el mercado de propiedades comerciales en España. Las oficinas fueron cerradas, y la mayoría de los inquilinos han empezado a trabajar a distancia. El auge del comercio electrónico se ha hecho más popular que las compras tradicionales, por lo que el submercado minorista del país ha experimentado un poco de bajón. Esta situación también influyó en la dinámica de las inversiones.

Aún así, el gobierno local hizo todo lo posible para apoyar a los negocios y mantener el stock de bienes raíces durante el período de crisis. Los beneficios para los inversores, compradores, arrendatarios, promotores y otras partes interesadas son muy importantes:
● Se congelan las hipotecas para los ciudadanos españoles que han perdido su trabajo o han experimentado la disminución de sus ingresos debido a otras circunstancias. Además, al perder hasta el 75% de los ingresos, los propietarios de negocios pueden contar con una compensación financiera del Estado.
● Los grandes promotores nacionales permiten a sus clientes retrasar los pagos.
● La construcción de viviendas está en proceso desde hace más de un mes. Sin embargo, la jornada laboral se acorta para los empleados.

Desde el punto de vista del sector inmobiliario commercial, España ya se mantiene en una condición relativamente positiva. El gobierno ha desarrollado un plan de reapertura de la economía, que consiste en cuatro fases básicas. Y el hecho es que alrededor del 70% de los habitantes locales han entrado en la segunda fase. Grandes ciudades como Valencia, Barcelona y Madrid siguen en la primera fase, pero se benefician de las menores restricciones en cuanto a las actividades empresariales y la movilidad.
El comercio minorista ya está mucho mejor. Las áreas que están en la primera etapa cuentan con la apertura de tiendas de hasta 400 metros cuadrados.

Las oficinas también experimentan el regreso de los empleados, pero todos los trabajadores deben obedecer algunas reglas específicas de higiene y seguir las recomendaciones. Los arrendatarios proponen nuevas disposiciones de mobiliario, circulaciones regulares de aire y otras cuestiones que ayudarán a los inquilinos a trabajar en un entorno seguro. Las tecnologías digitales son beneficiosas en este contexto. En la era moderna, las tarjetas sin contacto, las cámaras térmicas y otras aplicaciones serán partes inseparables del trabajo en la oficina en España. Cualquier centro de negocios en Valencia u otras ciudades del país conservará, en efecto, todas las características necesarias para garantizar a sus ocupantes soluciones de espacio de trabajo cómodas e higiénicamente seguras.

Según el informe de Cushman&Wakefield, publicado el 21 de mayo de 2020, se observa un rendimiento relativamente bueno en las propiedades que operan en el sector de la alimentación y en la esfera de la distribución. Los expertos afirman que los mercados de capital en esos submercados se recuperarán con bastante rapidez. Basándose en el conocimiento del mercado, muchos inversores privados están buscando actualmente activos premiados, deseando aprovechar la ubicación.

No es de extrañar que la economía de España no esté en las mejores condiciones ahora, y el pronóstico sigue siendo a la baja. La pandemia afectará principalmente a sectores como el comercio minorista, la hostelería y el turismo. La logística y la industria, por el contrario, mostrarán resistencia a la crisis. El escenario pesimista para la economía supone la caída de los alquileres y la disminución de las tarifas de alquiler. El golpe de COVID-19 también se verá en los niveles de PIB, que probablemente serán alrededor de un 10% menos en 2020, en comparación con el año anterior.

La pandemia de Covid-19 es una parada obligatoria que es, de hecho, perjudicial para el sector inmobiliario comercial. Sin embargo, las medidas adoptadas por el gobierno son útiles y prometedoras. Aunque la verdadera influencia del coronavirus dependerá de la duración de la cuarentena, y de las restricciones establecidas en el ámbito inmobiliario comercial, las previsiones no son las peores. Es probable que la recuperación comience ya en 2021, y se espera que el crecimiento económico previsto supere el 3,5%.