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Políticos que incitan al odio…, y luego lamentan lo sucedido

Ramiro Grau Morancho. Abogado, Académico Correspondiente Real Academia de Jurisprudencia y Legislación. Escribo abochornado, apesadumbrado, por la grave agresión a un candidato a la presidencia del gobierno de España, nada menos, y actual presidente del gobierno, por parte de un joven de 17 años, a quien en su casa por lo visto no le enseñaron educación.

Hablando claramente, se trata de un delincuente juvenil, que obviamente se irá de rositas, pues la Ley de Responsabilidad Penal de los Menores es un bodrio que no hay por dónde cogerlo, fruto del progresismo socialista, que afecta a una buena parte de la sociedad española. Una ley que permite a los menores de 14 a 18 años hacer todo lo que les de la gana, y al decir todo lo que les de la gana, incluyo tráfico de drogas, palizas, violaciones, homicidios y hasta asesinatos, con la “seguridad” de que no les va a pasar nada, o casi nada… Que no reprime la delincuencia juvenil, sino que la estimula.

Y con la tranquilidad de que cuándo alcancen los 18 años sus antecedentes penales serán borrados del registro central de penados, aunque hayan asesinado a sus propios padres. O agredido al presidente del gobierno, por ejemplo. Una ley fruto del buenismo, que tanto daño ha hecho y hace a la sociedad española, y que parte de la equivocada teoría de que todas las personas somos buenas, y es la sociedad la que nos hace malas. Ergo “la culpa” no es del individuo, sino de la sociedad…

En España los menores delincuentes están envalentonados, pues saben que tienen todas las de ganar, y nada que perder. Y que cuándo tienes un problema con un menor, pues te insulta, agrede o roba, te dice que “cuidado que soy menor, que te denuncio”, para evitar que respondas a su agresión, o resistas su robo. Toda sociedad recoge lo que siembra. Y España está recogiendo mucha mierda, fruto del buenismo socialista, que pretende educar a jóvenes que son delincuentes, en vez de castigarles debidamente, aunque se atenúe su responsabilidad en función de su edad.

Y delincuentes peligrosos, como sucede en el caso que nos ocupa. Siempre se ha dicho que el derecho va detrás de la realidad social, y es verdad. Lo cierto es que hoy por hoy nuestros hijos e hijas mantienen relaciones sexuales completas sobre los 14 años las chicas, y los 15 los chicos. Que muchos son macarras de colegio, que les hacen la vida imposible a sus compañeros, normalmente a los más inteligentes. Y que los que tienen “vocación” delictiva empiezan muy pronto a manifestarla, en la seguridad de que están protegidas por la nefasta ley citada. Siento mucho lo sucedido a don Mariano Rajoy. Es algo que nadie merece, nunca, y menos en una sociedad democrática, donde hay cauces y formas de expresar las ideas políticas.

Pero la culpa no sólo es de ese delincuente juvenil. En mi opinión es, fundamentalmente, de los que tiran la piedra y esconden la mano, de aquellos políticos y partidos que incitan al odio y al desprecio del adversario político, al que convierten en enemigo a batir. Y luego pasa lo que pasa…

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